La calle más genial de Sarasota y sus tiendas de objetos salvados

    Por Janet K. Keeler

    Casi todas las visitas a Sarasota Architectural Salvage comienzan de la misma manera. Los clientes suben los cinco escalones de madera para adentrarse en un cavernoso almacén de rarezas, e inmediatamente ladean la cabeza. Los ojos examinan todo de arriba abajo, de lado a lado.

    “Guao”, susurra un visitante tras otro cuando lo ven por primera vez. Quedan momentáneamente impactados con el volumen de artículos de época y acentos arquitectónicos reutilizados. Del techo cuelgan montones de arañas de luces, desde las más elaboradas de hierro hasta las de imitación que tal parece como si hubieran podido iluminar una reunión de los caballeros de la Mesa Redonda.

    Una vez que la vista y las sensibilidades se han adaptado a lo que hay alrededor, los novatos se zambullen de lleno. Caminan por las hileras de puertas viejas y pasan a lo largo de paredes donde cuelgan respaldares de sillas. Hay marcos de madera de ventanas que en una vida anterior tal vez abrían hacia el golfo de México. Y decenas de rodillos de madera prometen las más perfectas tartas. Hay una habitación completa con herramientas antiguas que han visto muchos usos. Afuera, se ve una bandada de flamencos de metal.

    ¿Necesitas una “E” de metal de rojo intenso de tres pies de alto, o cualquiera de las otras letras del abecedario? Aquí la vas a encontrar. ¿O un horcón de madera que se haya usado para mover la paja en una granja floridana? ¿O tal vez un pomo de puerta para darle el toque perfecto a tu decoración? SAS, como la llaman los locales, los tiene. Y mucho, mucho más.

    Las personas que rehabilitan casas, los guerreros de bricolaje de fin de semana, los decoradores de altura y los que vienen a curiosear han encontrado un paraíso de artículos salvables en SAS desde principios de la década del 2000. Y ahora, a solo unas puertas de distancia, la flamante Circus City Architectural Salvage ha ayudado a transformar el área al norte del histórico y vibrante distrito Rosemary District, repleto de cafés y boutiques, en el distrito de los objetos salvados.

    Este corto tramo de la avenida Central se ha convertido más y más en un destino indispensable para personas que remodelan sus casas. Aunque no estés en busca de un vaso de precipitación de química o de un carrete antiguo de madera, es divertido ver lo que otros se llevan. Una mujer que cargaba con un maniquí de la cintura a las rodillas dijo que planeaba pintarlo y convertir la figura andrógina en una maceta.

     

    Las parejas próximas a casarse han usado las tiendas de artículos salvables como fondo de sus fotos de compromiso, y hasta encuentran objetos que rentan para la recepción.

    SAS, el almacén de Jesse White de 10,000 pies cuadrados lleno de viejos juegos de comedor y de muebles indonesios de teca, ha generado una tienda personalizada de 5,000 pies cuadrados donde los clientes pueden encargar muebles hechos a la medida. Estos muebles, además de modernas puertas interiores corredizas de un granero, se fabrican de materiales recobrados de casas que se han demolido para hacer una construcción nueva.

    White también apoya las industrias artesanales, que es como él empezó a vender muebles indonesios de teca pintados perfectos para una habitación en particular de una casa. Las coloridas piezas comenzaron su existencia como botes. El Sr. White también tiene en existencia mesas de comedor Wood-n-Nickel de madera sólida hechas en Alabama. Incrustado en una esquina de las mesas hay una moneda de cinco centavos con la cabeza de un indio

    White tenía en mente los objetos reutilizados cuando abrió el negocio de salvables arquitectónicos en el 2003. “Detesto ver componentes arquitectónicos en un basural”, dijo. La reputación de SAS ha crecido mucho desde entonces, y algunos diseñadores de interiores con frecuencia van a SAS para encontrar algo rústico y añadirlo a un diseño contemporáneo. Usan puertas antiguas para dividir habitaciones, dijo, y lámparas de época que mezclan el estilo de antes con materiales nuevos. Dice que él sabe que alguien está a la caza de la puerta egipcia que tiene en su almacén. La puerta va a encontrar un hogar. Siempre es así.

    Hasta los visitantes que llegan en autos alquilados con sus maletas listas para llevarse su botín van a encontrar algo que quepa en su equipaje.

    Si no ven algo que les guste en SAS, se encaminan a Circus City Architectural Salvage, donde los dueños T.J. Broom y Greg Pemberton le rinden homenaje a la historia de Sarasota relacionada a un circo de tres pistas. Tienen fotos antiguas y banderolas del circo por todas partes.

    Aunque hay un poco de cruzamiento de cosas similares en las dos tiendas, como por ejemplo figuras de metal de colores para el exterior y letras de neón sin luces, la atmosfera de Circus City es decididamente diferente.

    Parece más una tienda de diseño que de artículos salvables. El edificio fue una tienda maderera y una ferretería en la década de 1950, que luego fue transformada en una tienda de artículos para autos. Después se convirtió en una fundición antes de ser una tienda de escotillas, de letreros publicitarios de metal y de cajas de cerillas para restaurantes, y un sinfín más de negocios que hace tiempo desaparecieron. Una caja de hojas de contactos blancas y negras muestran la obra de un fotógrafo llamado Martin Clemens que trabajó mayormente en las Bahamas. Un artista hábil estaría positivamente cautivado con las pequeñas fotos de bellezas en trajes de baño y de pescadores que exhiben lo que han pescado.

    En Circus City seguro vas a encontrar algo que ni siquiera sabías que necesitabas. Tal vez un gancho de hierro para el baño con forma de caballito de mar o de sirena. ¡Cabe perfectamente en un maletín de mano! O tal vez una mecedora Vespa de niños que no es antigua pero que sin duda va a hacer a algún niño sentirse muy afortunado…¡brrrom brrrom!

    El Sr. Broom dice que se fascina con lo que él y su socio encuentran cuando van a “examinar” las ventas de patrimonio o a visitar a alguien que desea vender una pieza. “Cada vez que uno compra algo, es jugársela”, dijo. Pero hasta ahora ha tenido suerte. Varias veces al día llegan camiones con “joyas” que alguien ya no quiere. Circus City a veces está interesada, a veces no. Recientemente, un vendedor ambulante acertó con un radio de mesa Westinghouse de la década de 1940. Era una pieza tan guay que Broom estaba seguro que terminaría en alguna casa. Al examinarlo más de cerca, vio un pequeño artilugio de metal en una gaveta (¿secreta?). Un dueño anterior lo había dejado y parecía ser un sacapuntas. Un tesoro dentro de otro tesoro.

    Además de recuerdos del circo, reproducciones, proyectores viejos de películas y maquinas de escribir y de originales bares para casas hechos de la parte delantera de autobuses, Circus cuenta con tarros de álbumes de vinil, que en la actualidad están muy en demanda entre coleccionista, dijo Broom, y los forros de los discos con frecuencia se usan para decorar las paredes…tal vez le recuerdan al comprador aquella pareja tan especial de su baile de graduación. No se molesten en preguntar si pueden comprar el álbum de Herb Alpert que cuelga del baño. Whipped Cream & Other Delights, probablemente mejor conocido por la fotografía de una mujer cubierta de crema batida, no está a la venta.

     

    Completa tu inspección de las tiendas de objetos salvados con una cena temprana en Owen’s Fish Camp en la sección Burns Court de Sarasota. El restaurante abre a las 4 de la tarde todos los días y si llegas tarde tendrás que esperar por una mesa.

    El restaurante está en una acogedora casita y sirven pescado local preparado con un toque contemporáneo y un marcado acento sureño. El sándwich de cangrejo frito viene untado con mayonesa con albahaca. El plato de camarones con polenta tiene además salchicha ahumada. De aperitivo traen un tarro de cacahuetes calientes o una salsa caliente de queso y cangrejo servida con galletas Ritz.

    Lo que contribuye a la apariencia de Owen’s Fish Camp es que, además de la historia local y la comida, las tiendas de objetos salvados de Central Avenue han proporcionado parte de la decoración del restaurante. No en balde esa lampara y la puerta erosionada te parecían familiares.

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