La extraordinaria vida del líder miliciano Francisco Menéndez

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Esclavizado por la corona británica, se escapa a St. Augustine. Liberado por los españoles, peleó y derrotó a los británicos. Lo volvieron a capturar, se escapó otra vez. Desde su oriunda Africa del Oeste hasta La Habana, la historia de Menéndez es una de perseverancia y mucho ingenio.

Muy raras veces un personaje brillante como Francisco Menéndez emerge de las viejas páginas de la historia. La vida de este hombre africano multilingüe y educado que escapó de la esclavitud, lideró una milicia y sorteó muchos problemas gracias a su chispa ocurrente ha sido reconstruida gracias a documentos que datan de casi 300 años que se han recolectado de la época de la colonia. Su increíble historia es testimonio de la valentía, perseverancia y contribuciones hechas por los negros libres en la Florida española.  

Menéndez nació con el nombre de Mandinga (Mandinka) en Africa del Oeste, y fue esclavizado y llevado a la Carolina inglesa. Se escapó y vivió entre los indios yamassee por varios años, luchando junto a ellos en contra de los ingleses. En 1724, llegó a St. Augustine

Desde aquí su historia empieza a desarrollarse, reconstruida pacientemente por la labor de la historiadora Jane Landers, quien ha examinado documentos de fuentes tan diversas como la militar, la iglesia y los tribunales en los archivos de España, Cuba y Florida. El delicado estado y naturaleza distinta de estos documentos hace que sea más sorprendente que la historia de un personaje tan interesante pueda surgir.     

Menéndez fue a St. Augustine para tomar ventaja de una política española que emancipaba a los esclavos africanos de los ingleses que escapaban a Florida y se convertían al catolicismo. Y fue así como se unió a este santuario religioso. Pero junto a otros refugiados de la Carolina inglesa, fue traicionado por el indio yamassee conocido como "Mad Dog" (Perro Loco) y vendido a los españoles por licor y maíz.

Entonces el gobernador de St. Augustine vendió los fugitivos a altos miembros de la comunidad, convencido de que tenía que hacer esto para compensar monetariamente a los ingleses por la pérdida de sus esclavos. Menéndez fue esclavizado por el contador real Don Francisco Menéndez Márquez, del cual se asume tomó su nombre.

Los españoles debieron haber caído en cuenta rápidamente de las habilidades de Menéndez como líder ya que en 1726 lo nombraron jefe de la milicia de esclavos. (Las milicias de negros – esclavos y libres – eran comunes en las colonias españolas). Durante su servicio como comandante de la milicia, Menéndez siguió buscando su libertad. Finalmente in 1738, después de hacer una petición apoyada por las recomendaciones y  justificaciones morales de un líder yamassee, el nuevo gobernador aprobó su solicitud, junto a la de otros 30 hombres injustamente reesclavizados. 

Para ese entonces más de 100 esclavos fugitivos habían llegado a St. Augustine. El gobernador decidió enviar estos hombres, mujeres y niños para que establecieran un nuevo fuerte y ciudad en un área a dos millas del Castillo de San Marcos de St. Augustine.

Llamaron a este nuevo asentamiento Gracia Real de Santa Teresa de Mose, y fue conocido como Fort Mose. Los hombres eran miembros de la milicia de Mose y todos juraron ser "los enemigos más crueles de los ingleses" y derramar su "última gota de sangre en defensa de la Gran Corona de España y la Santa Fe". Menéndez, que fue nombrado capitán de la milicia, fue también reconocido como el líder de la comunidad y los residentes de Mose eran llamados sus "súbditos".    

Dos años después los ingleses atacaron a St. Augustine, y aunque Fort Mose fue destruido, la milicia de Mose jugó un papel clave en la derrota de los ingleses. Después de esta victoria, Menéndez le hizo una petición directa al rey de España para pedirle un salario, enviándole dos cartas escritas y firmadas de su propio puño (no usó la "x" con la que acostumbraban firmar las cartas las personas analfabetas en aquella época). El argumentó que había trabajado con "lealtad, fervor y amor" y que "había tomado las armas continuamente y ayudado en el mantenimiento de los bastiones, sin haberle causado gastos al reino… para defender el Santo Evangelio y la soberanía de la Corona". El gobernador de Florida también le hizo la misma recomendación al rey, reconociendo las valiosas contribuciones militares y civiles de Menéndez. Pero hasta lo que se ha podido averiguar, el rey nunca respondió a la petición.        

Estas cartas son más que evocadoras – fueron escritas por un hombre que hace apenas unos años atrás había escapado de la esclavitud inglesa y había transitado la política y costumbres de la Florida española lo suficientemente bien para escribir el castellano con estilo, lograr reconocimientos militares y civiles, y buscar un trato justo directamente con el rey.

Menéndez se unió a un barco corsario apoyado por el gobierno local que tenía la intención de tomar las necesarias provisiones de otros barcos y puertos. Pero durante una misión en 1741 fue capturado por el barco inglés Revenge (Venganza). Al descubrir su identidad, los captores lo ataron a un caño y amenazaron con castrarlo en retaliación por todas las atrocidades cometidas a los ingleses en Mose. 

Menéndez y sus compañeros cautivos se defendieron diciendo que habían sido los indios los que cometieron esas atrocidades. Menéndez explicó que se había enlistado en el barco para llegar a La Habana y buscar una manera que España le pagara por sus servicios. Pero a pesar de la explicación los ingleses le dieron 200 latigazos y le pusieron sal en las heridas. Lo volvieron a esclavizar en las Bahamas.  

En St. Agustine, un segundo Fort Mose fue construido en 1752. Los antiguos residentes regresaron, junto a otro grupo de nuevos refugiados recién llegados. Increíblemente, los documentos de la época muestran a Menéndez como comandante. De alguna manera, y contra toda predicción, se escapó o logró que lo dejaran regresar a la Florida española. La palabra "decidido" no le hace justicia a sus acciones.

El único censo de la comunidad de Mose, de 1759, muestra que Menéndez, de 45 años, estaba casado con Ana María Escovar, de 39, también de la Carolina inglesa. En aquel momento la comunidad tenía 22 hogares y una población total de 67 personas.  

En 1763, España cede Florida a Inglaterra y los colonos floridanos se mudaron a Cuba. Menéndez, su esposa y cuatro dependientes, y otros residentes de Mose y otros lugares recibieron tierras en la provincia de Matanzas, donde crearon una nueva comunidad llamada San Agustín de la Nueva Florida. Pero al encontrar demasiadas dificultades en ese lugar, algunos de ellos – incluyendo Menéndez – se mudaron a La Habana. Es allí donde se pierde el rastro de Menéndez, por lo menos hasta ahora.    

La historiadora Landers continúa revisando documentos en busca de más información sobre Menéndez. El tiempo dirá si  podrá conseguir más detalles sobre este impresionante hombre – un pragmatista político que con diplomacia, flexibilidad y determinación pudo superar numerosas adversidades para construir la mejor vida posible para él, su familia y su comunidad. 

Este artículo fue publicado por primera vez en FORUM, la revista estatal de la organización sin fines de lucro Florida Humanities Council (Concejo de las Humanidades de Florida).

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