Los jardines de la Torre Bok ponen a repicar los corazones

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A medio camino entre Orlando y Tampa, en la ciudad de Lake Wales, condado Polk, este lugar cuenta con un carillón en el interior de una torre cantora de 62 metros de altura, y jardines diseñados que sirven de hogar a 126 especies distintas de aves.

Mientras las melodías del carillón inundaban el azul del cielo y se filtraban entre los majestuosos robles, David Buchman se recostó en una silla Adirondack y cerró los ojos. Una delicada brisa revolvía el verde mar de césped bajo sus pies y mecía el musgo negro de las ramas sobre su cabeza.

Aunque aquí vienen visitantes de todo el mundo todos los años, Buchman considera que los Jardines de la Torre Bok, en Lake Wales, en la región central de Florida, son una terapia dentro de su propio patio trasero, sobre todo, tras una reciente y excesiva carga docente en la universidad y sus propios cursos de doctorado.

“Uno siente como si este lugar le succionara todo el estrés”, comentó Buchman —49 años de edad y residente de la vecina ciudad de Kissimmee— acerca de este hito histórico nacional.

Los Jardines de la Torre Bok, a medio camino entre Orlando y Tampa, en el condado Polk, cuentan con un carillón en el interior de una torre cantora de 62 metros de altura, jardines diseñados que alojan vida silvestre y 126 especies distintas de aves, y una mansión de estilo mediterráneo de los años treinta.

Cuando visita el Window by the Pond —un observatorio que da a un pantanal, hábitat de aves, reptiles y mariposas—, le parece que está en otro mundo, dijo Buchman a su regreso de una banca de hierro próxima a la Singing Tower (Torre Cantora), donde su compañero, Don Cupo, de 50 años de edad, le esperaba junto con su madre, Jean Cupo.

El campanario —construido con una combinación de coquina y mármol rosa y gris de Georgia, y rodeado de un foso de 4.5 metros de ancho— contiene el carillón conformado por 60 campanas de bronce fundido cuyo peso varía entre 7 kilogramos y casi 11 toneladas. Cada media hora, desde la torre, breves melodías de carillón grabadas resuenan en los terrenos de la propiedad. Todos los días, de 1 a 3 p. m., se ofrecen conciertos de música de carillón en vivo.

Su fundador —el filántropo y escritor ganador del premio Pulitzer Edward Bok— se sintió motivado a reproducir la melodía de carillón de su nativa Holanda cuando contrató a un arquitecto paisajista en los años veinte para transformar la propiedad en un frondoso escenario de camelias, magnolias y azaleas rodeadas de helechos, robles, palmeras y pinos.

La propiedad, que está en las inmediaciones de Iron Mountain y a casi 92 metros sobre el nivel del mar, es uno de los puntos más elevados de Florida y ofrece arrebatadoras vistas del valle de pueblitos y naranjales a sus pies.

“Uno olvida que está aquí”, afirma Jean Cupo, quien se ha mudado recientemente de Nueva Jersey a Florida.

Además de los terrenos y la música que ofrecen todos los días del año, los Jardines de la Torre Bok también hacen visitas guiadas de Pinewood State: una mansión de 20 habitaciones y estilo mediterráneo que fuera la casa de invierno de C. Austin Buck, ejecutivo de Bethlehem Steel, antes de que la adquirieran los jardines en 1970.

Entre las actividades que se pueden realizar en los jardines en diferentes temporadas a lo largo de todo el año figuran conciertos de carillón a la luz de la luna, conciertos sinfónicos al atardecer con la participación del carillón y la Orquesta Filarmónica de Orlando, excursiones familiares, cenas del Día de San Valentín en Pinewood Estate, talleres de fotografía en los jardines, proyectos de investigación de especies vegetales a través de universidades y programas educativos infantiles. Además, los aficionados a los pájaros hacen un alto en los jardines cuando recorren el Great Florida Birding Trail (sendero de Florida destinado a la observación de aves).

Trish Driscoll, de la vecina ciudad de Lakeland, sabía que a su madre —ávida practicante de la jardinería— le encantaría este lugar, por lo cual decidió posponer su visita hasta que pudiera venir desde New Hampshire.

“Me dije: ‘Debo esperar’ ”, explicó Driscoll. “Mi madre bajó del avión hace dos días”.

Su madre, Ann Hinman, ya estaba enamorada de las playas de Florida. Ahora, cuando bajaba por un sendero tras asistir a un concierto de carillón en la torre, sentada en un banco bajo robles tapizados de moho, Hinman observó la ladera de la colina y el valle al fondo, y quedó cautivada por otra faceta del estado.

“Es algo completamente asombroso”, exclamó Hinman.

Cuando vaya de visita

Dónde: Los Jardines de la Torre Bok se encuentran en la región central de Florida, en el número 1151 de Tower Boulevard, en Lake Wales. Está 89 kilómetros al sureste de Orlando y 97 kilómetros al este de Tampa.

Horario: Abre todos los días del año, de 8 a. m. a 6 p. m.; se cierra el acceso a las 5 p. m.

Tarifas: La entrada cuesta $12 para los adultos y $3 para los niños entre 5 y 12 años de edad; los menores de 5 años pueden entrar de forma gratuita.

Más información: Llame al 863-676-1408 o visite boktowergardens.org.

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