Una Experiencia Artística: Wynwood, Midtown y el Distrito de Diseño de Miami

By: Saundra Amrhein

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Susana Baker y sus seis huéspedes recorren lentamente una exposición de complejas tallas pintadas que representan la fauna y vida silvestre de Florida.

Seguidamente, el director de la galería Zadok Gallery, Mark Smith, los dirige por la exposición de tapices tejidos en jacquard, la fotografía de Tatiana Parcero y la técnica de monofilamento de carbón del artista surcoreano Seon Ghi Bahk, cuya interpretación de una mesa y un jarrón flotan en el aire. Antes de marcharse, el grupo rodea las hipnóticas estructuras prismáticas de Gabriel Dawe, hechas con 84 kilómetros de hilo multicolor.

Antes de abandonar la galería en Wynwood, el distrito artístico de Miami, para dirigirse a una exposición del trabajo fotográfico de Clyde Butcher sobre Cuba en el Center for Visual Communication, Baker le pregunta al grupo: “¿Sabían que teníamos esto aquí, al doblar la esquina? ¿No es increíble?”.

El grupo ya conocía de la creciente atención internacional que se le presta a este pujante sector artístico y urbano de Miami que engloba a Wynwood, Midtown y al distrito de diseño.

Baker fundó The Art Experience en el 2009 con el propósito de propiciar el contacto íntimo con una zona que rebosa de vida y miles de peatones durante el popular paseo de arte que se celebra el segundo sábado de cada mes, Wynwood Second Saturday Art Walk. Su tour les ofrece a los participantes un recorrido por los tres distritos, visitas privadas dirigidas por el curador a cinco o seis galerías y una colección privada, y una cena completa en el elegante restaurante de su elección entre los varios que se ubican en estos distritos.

“Es el segundo sábado, no puedes hacer esto. Es demencial”, exclama Baker en el tráfico del distrito Midtown mientras espera detrás de un taxi que les ha cedido el paso a dos mujeres en bikini, chal, zapatos de cuña y chic sombreros de paja.

Sus tours del segundo sábado incluyen ir de galerías y bares, pero no la atención individual de este tipo de tour, al que ella apoda “Cenar, diseñar y explorar las artes”. Mientras Baker conduce, sus seis pasajeros fijan la mirada en las elegantes torres residenciales y apartamentos tipo loft de Midtown, enfrente de cuadras de aceras marcadas por cafés, restaurantes, y almacenes y boutiques de ladrillo rojo.

Acaban de terminar un tour personalizado de la mundialmente reconocida colección de arte privada De La Cruz en el contiguo distrito de diseño. Ya sea a pie o en furgoneta, Baker relata y comenta la historia en curso del ascenso, declive y reinvención de estos tres distritos, que recientemente han pasado de objeto del deterioro urbano a ser franjas de murales públicos, boyantes galerías, prestigiosas colecciones de arte y sede de diseñadores como Hermes, Prada y Louis Vuitton.

“Ahora es una zona de diseñadores mundiales de gran categoría”, destaca acerca del distrito de diseño. “Es el paraíso de los diseñadores de interiores y arquitectos”.

Dejando atrás las fachadas de los almacenes, Baker conduce por entre los barrios residenciales del distrito de diseño destacando obras arquitectónicas históricas, desde construcciones del renacimiento mediterráneo español hasta bungalós art decó. De regreso a Wynwood, el grupo recorre varias galerías de arte contemporáneo y pasa por obras de arte callejero pintadas sobre las paredes exteriores de bodegas, así como los murales interiores del complejo Wynwood Walls.

“¿A quién le gustaría un cafecito cubano?”, le propone Baker al grupo. “Después de haber visto tanto arte, tenemos que tomarnos unos minutos”.

Baker entra con la furgoneta a un solar en la frontera con Midtown, detrás de un modesto local que los pasajeros podrían haber pasado por alto si hubiesen andado por su cuenta. Entran a Las Tías —“la mejor tienda de artículos en consignación del país”, la llama Baker—, cuyas propietarias, otrora agentes inmobiliarias, se dedican a vender artículos que han adquirido de los ricachones y celebridades que residen en Miami. En su interior se encuentran lámparas araña, sofás afelpados, armarios y puertas transformadas en mesas de centro. Mientras Baker saluda a la propietaria, Esther Percal, el personal sirve la dulce y consistente cocción cubana en refinadas tacitas de café.

Algunos de los visitantes deambulan por el lugar. David Roelant, de 54 años de edad, toma asiento cerca de la entrada. Siendo el único de Miami en el grupo, admite haber hecho varias veces el Second Saturday Art Walk. Aunque muy entretenida, la experiencia de visitar unas cuantas docenas de galerías le produce vértigo. “Cuando llego a casa me pregunto: ‘¿Qué es lo que acabo de ver?’”.

Sin embargo, este tour personal con Baker le ha aportado perspectiva y contexto. “Ahora puedo ver el panorama completo”.

Le acompaña su novia, Lisa Lewandowski, quien enseña dibujo y diseño gráfico en el instituto de educación superior College of Creative Studies, cerca de Detroit. Roelant la invitó a hacer el recorrido esperando que este prometedor mundo artístico la persuadiera a mudarse a Miami.

También participan en el tour Iris Leekey y su amiga, Isabelle Leger. Desde hacía varios años ansiaban venir al distrito artístico desde sus hogares en Pembroke Pines, pero se sentían intimidadas. Hasta que encontraron la oferta del tour de Baker en Internet.

“He querido explorar esta zona, pero me parece casi apabullante”, explica Leekey.

La accesibilidad fue literalmente el pasaporte al éxito de Baker. Habiendo vivido en el distrito de diseño desde principios de los años 90, antes de que iniciara esta moda, Baker cambió el concepto que tenía de su propio barrio en el 2009 cuando asistió a la inauguración de una galería en Wynwood.

“Veo en la calle disc-jockeys, música y personas caminando en zancos, y pienso: ‘¿Qué es todo esto?’”. Volvió a casa y trabajó en la computadora hasta bien pasada la medianoche. Quien había sido vendedora de corporaciones de multipropiedad empezó a diseñar un pasaporte artístico valiéndose de los mismos secretos sobre paquetes de ofertas que le habían traído éxito en su anterior trabajo antes de la recesión. El pasaporte The Art Experience ofrecía mapas e información relacionados con galerías.

Estableció relaciones de cooperación que le aportaron anuncios publicitarios al pasaporte, así como especiales 2 x 1 en bares y restaurantes de la localidad y boletos para fiestas y eventos VIP, nos explica antes de dejar a sus huéspedes en los restaurantes elegidos. Después, disfruta su propia cena en el restaurante asiático Shokudo, también en el distrito de diseño, que ofrece deliciosas albóndigas de masa rellenas de papa al curry, pad thai de pollo y curry rojo tailandés.

“No hay nada en que pensar, solo disfrutar”, concluye.


Cuando vaya…

El precio de los tours de cena, diseño y arte de Baker van desde $89 hasta $145 e incluyen como mínimo una cena completa de tres platos (los tours Second Saturday cuestan $35). Se ofrecen en ruso, francés y español, y muy pronto en alemán. Además, hace tours en Coconut Grove, South Beach y durante el evento Art Basel. Para más información, llame al 305.767.5000 o 305.722.4541 o visite www.theartexperiences.com.

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