Sumérjase en la historia de la Piscina Veneciana en Coral Gables

By: Philip Morgan

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Existen pocas piscinas en el país que puedan competir con el gran tamaño de esta belleza acuífera, pero ninguna se compara con su gran historia.

En la actualidad, muchas piscinas nunca son vaciadas por completo. Pero a este mamut histórico que es la piscina de la ciudad de Coral Gables —820,000 galones de agua, unas 40 veces más grande que una piscina grande residencial— la vacían y llenan cada noche durante la temporada cuando los residentes y turistas se dirigen hacia las aguas frescas alimentadas por el acuífero de Biscayne.

Los salvavidas José Vilar y Miles Charlton dicen que durante las noches de verano usan mangueras de bomberos y limpiadoras a presión en el fondo de la Piscina Veneciana (Venetian Pool), la única piscina pública que aparece en la lista del Registro Nacional de Lugares Históricos (National Register of Historic Places).

Tallada en una cantera de coral, el Casino Veneciano (Venetian Casino) abrió sus puertas en 1924 con dos cascadas de agua, una gruta y plataformas de salto alto —aunque estas ya no están allí. Los edificios acompañantes de coral y las calzadas cubiertas despliegan características mediterráneas, incluyendo tejas de techo de cañón. Este edificio se encuentra enclavado en medio de plantas paradisíacas —poincianas reales, bougainvillea, palmeras de coco— y que en su momento acunó eventos de música popular y charlas.

El conocido orador William Jennings Bryan dio un discurso aquí. Paul Whiteman y su orquesta tocaron aquí. Las estrellas de natación y de cine Esther Williams (“Bathing Beauty”, 1944) y Johnny Weissmuller (de las películas de Tarzán, 1930) aparecieron también por este sitio.

Un lugar espectacular durante el día, especialmente cuando el sol se refleja en el agua, la Pisicina Veneciana es un fascinante cañón de concreto y roca de coral que se vacía al anochecer. Los curiosos que pasan por el lugar se quedan a espiar para ver como trabajan a Vilar y a Charlton.

“Amo este lugar”, dice Vilar, de 21 años, que creció cerca de South Miami. “Aprendí a nadar acá”. Charlton, de 19, creció en Coral Gables —y en la piscina.

Los dos están encargados de un elaborado proceso que muy pocas personas conocen. Antes de limpiar el fondo de la piscina, tienen que esperar por lo menos unas 3 horas y media para que el agua se drene. Pozos de inyección empujan rápidamente el agua hacia abajo a través de la roca de coral y caliza, la cual la filtra al mismo tiempo que se encamina hacia el acuífero.

“Probablemente es el mejor sistema de filtración que se puede encontrar”, dice Carolina Vester, supervisora de la piscina.

Pero ese no fue siempre el caso. Hasta 1989, cuando el sistema de inyección fue instalado, el agua era sacada y desperdiciada.

Vilar y Charlton empujan arena, hojas y otros restos hacia una depresión cercana al drenaje. Atrapan y remueven las grandes cantidades de escombros y sacan el resto de agua cargada de partículas de la piscina para que no vaya con el agua hacia el acuífero. Cuando terminan, prenden la bomba, y el agua fresca de unos 50 a 75 pies de profundidad comienza a brotar a través de las puertas. Llenarla tarda unas 3 horas y media.

La Piscina Veneciana usa la menor cantidad de cloro permitido por las regulaciones, de manera que no es tan fuerte en los ojos, el acuífero y el presupuesto de la ciudad, dice Vester. Debido al bajo contenido de cloro, la piscina no permite la entrada de niños menores de 3 años, ya sea que puedan ir al baño por su propia cuenta. Los padres deben probar que los niños tienen al menos 3 años.

Vester lleva ocho años trabajando en la Veneciana, y dice que le gusta “porque cada día pasa algo nuevo”.

El mantenimiento en los edificios de casi 90 años es constante, y para preservar la personalidad de la piscina, cada arreglo tiene que ser aprobado por los expertos históricos.

“Todo en esta instalación es un proceso, pero es una instalación hermosa, y el hecho de que sea un lugar histórico hace que mantenga la fachada original de los años. Es muy lindo”, dice Vester.

Mirando hacia el techo desde su oficina, Vester dice que las tejas tendrán que ser reemplazadas pronto. “Basado en el aspecto histórico, tienen que lucir igual”.

Por supuesto, las tejas que han protegido el techo todas estas décadas fueron hechas a mano. Tardaría mucho tiempo poder duplicar el proceso, y sin duda que los “moldes” se cansarían.

“Supuestamente para hacerlas redondas, las colocaban sobre el muslo de una mujer”, nos cuenta Vester con una sonrisa en la cara.

Cuando vaya: La Piscina Veneciana se encuentra en 2701 de Soto Boulevard en Coral Gables. Las horas y precios varían. Para más información, visite coralgables.com o llame 305-460-5306.

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