Del mar a la mesa, 'oro rosa' en Fort Myers Beach

By: Chelle Koster Walton

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La flota camaronera de la Isla de San Carlos descarga más camarón rosado de Florida de lo que se hace en ningún otro lugar del estado. Los expertos consideran a esta especie autóctona del golfo de México de las más dulces de Estados Unidos.

Dennis Henderson descabeza un camarón rosado con el pulgar, le quita el endeble caparazón y se lo echa a la boca diciendo con una sonrisa "no podría ser más dulce".

La mayoría de las personas prefiere cocer el camarón del Golfo, entre ellas, la dama que devolvió la compra al mercado Henderson’s Beach Seafood en la Isla de San Carlos, en Fort Myers Beach. Resulta que, por su color rosado, la dama pensó que el camarón ya estaba cocido.

No hay problema. Lo más seguro es que todo el que alguna vez haya probado en su mesa el auténtico dulzor salado del camarón rosado de Florida —ya sea al vapor, frito, salteado o a la parrilla— coincida con Henderson.

La flota camaronera de la Isla de San Carlos descarga más camarón rosado de Florida de lo que se hace en ningún otro lugar del estado, según un estudio realizado en 1999 por la Universidad de Florida. Los expertos en camarón consideran a esta especie autóctona del golfo de México, Peaeus duorarum, de las más dulces que se extraen en Estados Unidos. Los pescadores de camarón la han considerado "oro rosa" desde principios de la década de los cincuenta.

Fue entonces cuando los pescadores descubrieron el camarón rosado del golfo de México. Poco después, San Carlos —la pequeña isla situada entre el sudoeste de la península y Estero Island, la isla principal de Fort Myers Beach— surgió provisionalmente como pueblo que surtiría a las embarcaciones camaroneras de arroz, hielo, redes, repuestos y equipos, entre otros suministros. Los muelles y las plantas de procesamiento facilitaban la descarga de los crustáceos para su transbordo.

Siendo un pueblito en si mismo, la salerosa comunidad insular aún bulle de actividad a lo largo de su costa en el estuario de Estero Bay. Beach Seafood, uno de los tres mercados que lindan con los muelles activos, marca su extremo sur. Aquí los visitantes pueden observar a los pescadores traer su pesca a los muelles, presenciar los procesos de descabezamiento y clasificación y, después, sentarse en el restaurante y deleitarse con unos de los más sabrosos camarones frescos del planeta mientras ven en video cómo se extraen del mar.

Normalmente, tres pescadores —el capitán, el encargado de aparejos y otro más— tripulan el barco de arrastre que se hace a la mar por períodos mayores de 20 días, dependiendo de la cantidad de camarón que se planteen pescar. Un cargamento de 20,000 libras se considera un buen viaje.

"La buena noticia es que no vamos a excedernos en la pesca de camarón", anunció Henderson. "En el agua hay camarón por todas partes, desde un cuarto de pie hasta los 1,000 pies de profundidad".

La población cambia constantemente más por efecto de las condiciones climáticas y el medio ambiente que por la extracción. La rapidez con que se reproduce el camarón lo hace un recurso renovable completamente sostenible, a pesar de que los estadounidenses consumen en promedio más de 4.1 libras de camarón por persona al año de acuerdo con NOAA, más que de ningún otro tipo de pescado o marisco.

Le resultaría muy difícil encontrar un restaurante en Fort Myers Beach que no tuviera al menos un plato de camarones en su menú. Al vapor en su caparazón o frito y crujiente son las formas más comunes de prepararlos. En Beach Seafood, siempre se empanan con mucha delicadeza, solo lo necesario para sellar la jugosa terneza de su carne.

Aquí, como en otros pocos restaurantes de la zona que compran directamente en el muelle, ningún aditivo o conservante se interpone entre sus papilas gustativas y el camarón. En los mercados de pescado y marisco, puede comprarlo congelado y llevárselo a casa. Incluso, lo empacan para llevar en avión (la seguridad aeroportuaria lo permite en el equipaje de mano).

"A diferencia de otros frutos del mar, el camarón puede congelarse, descongelarse y volverse a congelar sin que pierda su sabor", explica Henderson. De hecho, apenas la sacan de la red, los pescadores someten la pesca a un proceso de congelación muy rápido y la conservan dentro de grandes congeladores en la bodega del barco.

Para conocer y ver más de la abundante herencia e industria camaroneras del pueblo, reserve un Wednesday Working Waterfront Tour a través del centro de ciencias del mar Ostego Bay Foundation Marine Science Center en la Isla de San Carlos, detrás del puente alto que conduce a Estero Island.

La visita guiada de tres horas abarca las exposiciones marítimas del centro, entre ellas, una relacionada con la pesca de camarones que incluye un modelo de barco de arrastre y un par de botas de caucho blancas a las que cariñosamente llaman las "pantuflas de San Carlos" ("San Carlos bedroom slippers").

Cualquier día del año verá los crujientes —pero muy persuasivas con la cámara— botes camaroneros sobre los desnivelados muelles de madera. En días buenos, puede conversar con los pescadores mientras arrojan desde la cubierta sus bolsas de red con 40 libras de camarón. En temporada alta, después del Día de Acción de Gracias, a veces las embarcaciones están en el muelle de seis en fondo.

"A los pescadores les encanta conversar", dice Joanne Semmer, presidenta de la fundación Ostego Bay Foundation. "Están contentos de haber vuelto a casa, contentos de traer montones de camarón".

En temporada, el puerto recibe entre 80 y 100 barcos de arrastre distintos. Aunque produce un banquete para los sentidos, sorprenden su aseo y olor a limpio.

En el 60 aniversario de la ceremonia anual Blessing of the Fleet, que se celebrará durante la luna llena de febrero o marzo (el camarón hace su madriguera a la luz del sol y bajo el resplandor de una luna brillante), los visitantes podrán recorrer el interior de un barco camaronero.

El segundo fin de semana de marzo se suma otra razón para celebrar el camarón: el Shrimp Festival, que se realiza todos los años por espacio de dos días. El capítulo local del Club de Leones cuece más de 1,200 libras de camarón del Golfo, pero los asistentes al festival pueden además probar otros platillos, desde pizza de camarón hasta camarones rellenos de cangrejo. Más de 40,000 personas bajan durante el fin de semana para ver el desfile Shrimp Queen Coronation.

Sin embargo, vienen principalmente por el que los vecinos de la zona consideran el mejor camarón de Florida.


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