Mozzarella de búfala, un recuerdo de Florida que nace en un terreno pantanoso

By: Jessica Vander Velde

Añadir a Favoritos
El 'estado del sol' ofrece muchos recuerdos singulares, no muy lejos de los circuitos turísticos más frecuentados.

No muy lejos de la autopista interestatal 4, más allá de los sembradíos de fresas y los pastizales de ganado, un caminito de tierra atraviesa las palmeras y lleva hasta los terrenos pantanosos, y los búfalos de agua.

Los búfalos de agua —animales de gran tamaño y cuernos gruesos, algunos curvos, otros puntiagudos hacia los lados— casi nunca se ven en Florida. Sin embargo, encuentran el hogar perfecto en estas extensas y empapadas tierras, donde tienen abundantes pastos altos que comer y sobrado barro en el que revolcarse y mantenerse frescos.

Los tenemos aquí por ser un elemento esencial de uno de los singulares (y comestibles) recuerdos de Florida: mozzarella de búfala casero fresco, un queso tradicional italiano con un saborcillo a Florida.

Claro está que las conchas marinas y los chocolates en forma de caimán siempre son buenos obsequios que llevar a nuestros seres queridos que esperan una pequeña muestra del trópico. Sin embargo, este estado ofrece muchas otras singularidades no muy lejos de los circuitos turísticos más frecuentados.

Esta se encuentra en Plant City, la capital de las fresas del sur estadounidense.

Antonio Casamento, de 43 años de edad y oriundo de Sicilia, trajo su primer grupo de búfalos hace aproximadamente dos años y ahora tiene 25. Cría búfalos para ordeñar a las hembras y hacer queso de su leche: mozzarella, ricota, burrata, robiola, gorgonzola e incluso yogur, todos de búfala.

Pero todo empieza por la leche.

La búfala es más mañosa que la vaca frisona, principal fuente de leche en Estados Unidos, y produce menos leche. Actualmente Casamento, siempre con la mirada puesta en sus largos cuernos, ordeña a las búfalas una vez al día, pero está construyendo una sala que le permitirá ordeñarlas dos veces al día.

Se ha encariñado con ellas y, cada vez que las ordeña, las acaricia y llama por su nombre: Nutella, Bubble (y su bebé, Gum), Regina, Lulu, Barbie, Sunshine y Bella.

Casamento y su hijo de 11 años de edad, Alessio, pueden distinguir una de otra.

“Las tratamos como a mascotas”, señala Antonio.

Su leche es dulzona, con un dejo a vainilla. Incluso sin utilizar maquinaria, es cremosa y consistente. Casamento dice ser intolerante a la lactosa, pero la leche de búfala no le hace daño.

Ya que la búfala no produce mucha leche, puede resultar un producto caro. Casamento ha descubierto que obtiene mejor rendimiento si utiliza la leche para hacer queso, que elabora en su casa en la región de South Tampa.

En la construcción detrás de su casa hace calor y huele a delicioso queso agrio. Las enzimas están haciendo efecto, y este día en concreto, Casamento tiene gruesos trozos de cuajada sobre una mesa de acero inoxidable.

El primo de Casamento trocea la esponjosa masa, la coloca en un tazón y le añade agua muy caliente. Mueve las manos de prisa en torno a la mezcla para hacer bolas de queso que, con la misma rapidez, va poniendo aparte. Se vuelven un queso elástico de blanco lustroso, como el mozzarella que vemos en el supermercado.

Sin embargo, sabe diferente, conservado fresco en su propia salmuera. El ricota terminado es particularmente sabroso y cremoso, mientras que el yogur es agrio y exquisito.

Si lo que busca en un dejo dulzón, Casamento sugiere rociar miel sobre el ricota y ponerle frutas al yogur.

No sabe a los quesos de las tiendas, en parte por el esmero que pone Casamento en la frescura. Elabora la mayoría de sus quesos apenas un día antes de venderlos en el mercado de productores, y no trabaja con distribuidores porque quiere controlar personalmente su frescura y vida útil.

En el primer mercadillo Hyde Park Fresh Market que se montó esta temporada, Casamento atendió su puesto junto con su esposa y su hijo. Una fotografía de sus búfalas colgaba sobre ellos mientras ofrecían una degustación de sus tres tipos de queso por $3.

Casamento está descubriendo que sus productos son tan excepcionales que la gente quiere llevárselos como recuerdos para familiares y amigos. Aunque recomienda comerlos en un plazo de poco días para maximizar la frescura, se pueden conservar refrigerados por varias semanas.

Los visitantes pueden adquirir los quesos de Casamento en:

  • El mercadillo Saturday Morning Market, sábados de 9 a.m. a 2 p.m., 230 First Street South East, Saint Petersburg.
  • El mercadillo Hyde Park Fresh Market, el primer domingo del mes, de 10 a.m. a 3 p.m., 1602 West Snow Avenue, Tampa.

Aunque los quesos de Casamento son recuerdos únicos, Florida tiene más que ofrecer. Estas son algunas sugerencias:

  • Las esponjas son sinónimo de Tarpon Springs, y los visitantes pueden hallar todo tipo de ejemplares de forma peculiar en las muchas tiendas de Dodecanese Boulevard. Quizá la más singular sea la esponja en forma de olla. De hecho, se pueden cultivar plantas en ellas.
  • Cuando vaya a Tarpon Springs, échele un vistazo a los jabones caseros, hermosos y de fragancias únicas, en la fábrica Getaguru Handmade Soap Company. La empresa elabora jabones en pequeños lotes y emplea aceite de oliva, aceite de coco y aceite de palma, entre otros. 777 Dodecanese Boulevard, Tarpon Springs.
  • Una visita a Florida no estaría completa sin un poco de tradición pirata. Escoja un disfraz en Pirate Fashions N Fotos, en Saint Augustine, o simplemente quédese boquiabierto con toda la curiosa oferta de esta histórica edificación. ¿Acaso no le convence la idea de llevarse el sombrero de plumas? Puede posar para una fotografía en su engalanado escenario y llevarse el recuerdo a casa. 26 Cuna Street, Saint Augustine.
  • En Tallahassee, no puede dejar de visitar el parque Railroad Square Art Park. Este espacio industrial aloja más de 50 talleres, galerías y tiendas pequeñas, y monta los primeros viernes de cada mes un recorrido por sus galerías (First Friday Gallery Hop). En estas tiendas, puede adquirir obras de arte y conocer al autor. 567 Industrial Drive, Tallahassee.
  • Miami tiene docenas de tiendas muy divertidas a lo largo de la calle Lincoln Road de Miami Beach, pero para conocer realmente los sabores del trópico, vaya a El Palacio de los Jugos. Este mercado de productos agrícolas en el número 5721 de West Flagler Street ofrece hermosas frutas tropicales que quizá no tenga en casa (confirme con su aerolínea que pueda llevárselas; a veces, no se permiten frutas en los aviones). Además, tienen puestos de comida caliente, así que agarre un sándwich cubano y empápese del ambiente. Esta es la auténtica Miami.


Sponsored listings by VISIT FLORIDA Partners

Más Por Jessica Vander Velde

Comments

Sesin iniciada como:null
No hay comentarios todava