Santuarios Urbanos/Fort Lauderdale: Para Huir de la Multitud, Sólo Tienes que Dar un Paseo por el Parque

By: Philip Ward

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A continuación te damos una lista de algunos lugares, todos a unos minutos del downtown, donde puedes conseguir un momento de tranquilidad.

Fort Lauderdale adora a los turistas. Y los turistas — casi 10 millones al año — parece que también adoran a esta ciudad.

¿Quieres disfrutar de una buena comida? Aquí tienes una gran variedad de restaurantes. ¿Quieres ir de compras? Abundan las opciones.

¿Quieres ir a pescar o pasear en bote? Otro apodo para esta ciudad – que tiene cientos de millas de canales de agua además del océano Atlántico – es la Venecia de América.

Es también el centro para los viajes en crucero, y el puerto principal para los barcos de cruceros más grandes del mundo. Muy cerca hay casinos; la belleza salvaje de los Everglades; equipos profesionales como los Dolphins, el Heat, los Marlins y los Panthers; el siempre-a-la-moda South Beach; y el elegante condado Palm Beach. Y por supuesta, está la playa. 

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Todo esto es magnífico. Millones de visitantes no se pueden equivocar.

Pero a veces algunos turistas, y también los residentes locales, anhelan algo diferente — algo fuera de lo común que ofrezca un respiro de la diversión sin descanso y el intenso sol. Algo quizás con un toque de historia local.  

A continuación les damos una lista de algunos lugares, todos a minutos y cortas caminatas del downtown de Fort Lauderdale, donde podrán encontrar un momento de tranquilidad — ese lugar agradable, pacífico a donde puedes escaparte de tu escape vacacional.

Parque Lineal Riverwalk (Riverwalk Linear Park)

Este es literalmente un paseo por el parque, por un sendero de ladrillos rojos escondido a plena vista en el corazón de Fort Lauderdale.

Desde cualquier punto en el Riverwalk, que se alarga casi una milla por el lado norte del New River, tienes acceso al ajetreado ritmo de la ciudad.

Pero igualmente interesante es disfrutar de esta especie de trayecto escondido.   

Empezando por el lado oeste está la marina Cooley’s Landing, que tiene un pequeño parque ideal para hacer un picnic. En dirección este pasando los dominantes edificios de condominios, te encuentras al Centro Broward para las Artes Escénicas (Broward Center for the Performing Arts), el Museo del Descubrimiento y las Ciencias (Museum of Discovery and Science) y la Gran Opera de Florida (Florida Grand Opera). Y también está el Parque Esplanade (Esplanade Park), donde el primer domingo de cada mes de 11 a.m. a 2 p.m. se presentan los mejores artistas locales de jazz en conciertos gratis al aire libre.   

Un poco más al este llegas al distrito histórico, donde te reciben la Sociedad Histórica de Fort Lauderdale (Fort Lauderdale Historical Society), varias casas antiguas, y si así lo deseas, los vibrantes restaurantes y bares del viejo Himmarshee Village, ubicado un poco hacia el norte.

Pasando los rieles de tren está Las Olas Riverfront, el cual la ciudad espera revitalizar, la franja verde que es el Parque Huizenga (Huizenga Park), y una cuadra más allá el Museo de Arte (Museum of Art).

Pasando el puente de la tercera avenida, entrarás al ambiente de compras y la vida nocturna de Las Olas Boulevard, y unas cien yardas antes de llegar al final del camino está el Museo de la Casa Stranahan (Stranahan Museum House), donde comienza gran parte de la historia de Fort Lauderdale.

Todos estos sitios valen la pena visitarlos. Pero el sólo transitar por el Riverwalk es una distracción muy relajante que no te va a costar ni un centavo. Aún rodeado por la ciudad, este es un recorrido que te permite tomar un descanso, un lugar para escuchar el canto de los pájaros o ver saltar a los peces.

Si te gustan los puentes levadizos, está ruta cuenta con tres, con vistas únicas desde abajo. Desde tu punto de vista, te puedes alegrar de que no eres la persona que está atrapada en el tráfico allá arriba.
Bancos para sentarse adornan todo el camino, ofreciendo el punto perfecto para descansar y disfrutar del retablo de botes y yates que flotan en los muelles o que navegan hacia aventuras desconocidas. Puedes unirte a ellos si así lo deseas: en varios lugares por el camino puedes tomar un taxi fluvial que te puede llevar a diferentes lugares en los canales de la ciudad.

Más información: Puedes llegar al Parque Lineal Riverwalk desde cualquier punto en downtown Fort Lauderdale caminando hasta el New River. Está abierto las 24 horas del día, siete días a la semana, y ofrece espacios verdes junto al agua, plazoletas, un camino iluminado, áreas de picnic y baños. 

Parque Annie Beck (Annie Beck Park)

Annie Beck es una franja de tierra metida entre la carretera Victoria Park (Victoria Park Road) y un delgado canal, ambos bordeados por algunas de las casas más históricas — y caras — de la ciudad. 

Comienza en el sur de Victoria Park, donde hay una plazoleta y más de un acre de césped verde con sol y sombra. Es un lugar perfecto para montarse en un kayak y explorar el entramado de los canales cercanos.

Al pasar Northeast First Street está el Parque Annie Beck, que en muchas partes es bastante angosto y casi tiene forma de túnel gracias al toldo que forman los coloridos árboles del área. Esta particularidad lo convierte en un lugar fresco incluso en los meses de verano.

En el lado oeste, explore una cresta de piedra caliza que en los viejos tiempos era usada por las carretas que se dirigían a los ferrys en el New River. Hoy día los carros se desplazan sobre Victoria Park Road pero difícilmente los puedes oír. Este es el Viejo Fort Lauderdale, en el este, donde se escucha el trino de los pájaros y los peces y las aves se alimentan de los manglares y las uvas de mar.   

El nombre del parque es en honor a Annie Beck, la esposa de Albert J. “Doc” Beck, un farmacéutico que se mudó a Fort Lauderdale en diciembre de 1916. Annie, que se reunió con él en Ocala en 1919, fundó una biblioteca en su casa en 1938, fue presidenta del Club de Mujeres de Fort Lauderdale y ayudó a la ciudad a recuperar su verdor después del huracán de 1926.

Ella hubiese adorado este pequeño refugio natural.  

Más información: Desde el downtown de Fort Lauderdale, vaya en dirección norte al Broward Boulevard y después hacia el este hasta que llegue al Parque Victoria. El Parque Annie Beck está abierto de 8 a.m. a 9 p.m. y la entrada es gratis.    

Parque Colee Hammock (Colee Hammock Park)

Colee Hammock fue el lugar donde se estableció el primer asentamiento de colonizadores blancos en el New River y también la escena de una asesinato en 1836.

Cuenta la historia que los indígenas locales estaban furiosos porque el juez William Cooley no había condenado a los asesinos del jefe de los indios creek, Alibama. Cuando los hombres estaban fuera del pueblo ayudando a rescatar un barco que había naufragado, los indígenas atacaron el asentamiento y mataron a las mujeres y a los niños. 

Las muertes ocurrieron durante la Segunda Guerra de los Indios Seminole, uno de los varios enfrentamientos que tuvieron los indígenas locales y el gobierno de Estados Unidos, el cual quería mover las reservas indígenas al oeste del río Mississippi.

Este sitio, un parque desde 1934, es un lugar pacífico y un punto favorito para las personas que trabajan en el downtown.

Los bancos aquí son ideales para sentarse y comerse un sándwich a la sombra de los robles y las palmeras. Es muy probable que las ardillas y las palomas del lugar les pidan que compartan su almuerzo.

Los bordes del parque están llenos de plantas autóctonas colocadas allí para atraer pájaros y mariposas. 

La vista es estupenda — botes de todos los tamaños y formas navegan dejando atrás un fondo de coloridas mansiones ribereñas, asentadas en el otro lado de la parte norte del New River.
Detrás del parque está la Primera Iglesia Presbiteriana (First Presbyterian Church), que ya ha celebrado más de 100 años de existencia y es un ejemplo de arquitectura floridana que vale la pena admirar. 

Más información:
Desde downtown, camine en dirección este en Las Olas Boulevard hasta Southeast 15th Avenue y vaya hacia el sur por dos cuadras hasta que llegue a Brickell Avenue y el parque. El parque tiene áreas verdes cerca del agua, secciones donde se puede pescar y  lugares para tener un picnic.

Parque Estatal Hugh Taylor Birch (Hugh Taylor Birch State Park)

A Hugh Taylor Birch no le gustaban las multitudes. Gracias a él, hoy tú también puedes evitarlas.
Este abogado de Chicago para la petrolera Standard Oil estaba tratando de alejarse de las muchedumbres de la Feria Mundial de 1892 cuando se embarcó en un viaje por tren hasta llegar al final de la línea en Titusville, donde alquiló un velero para ir más lejos por la costa del Atlántico.

Cuando una tormenta lo obligó a anclar cerca del actual Fort Lauderdale, quedó completamente enamorado de la pureza, belleza y aislamiento que le ofrecía este lugar.   

En 1893, Birch compró por menos de un dólar por acre tres millas de isla barrera entre lo que es hoy el Waterway Intracoastal y Fort Lauderdale Beach, y construyó una hacienda para pasar el invierno. Años después, con la esperanza de salvar un espacio tranquilo a medida que aumentaba el casco urbano, Birch transfirió su refugio para el uso público.

Hoy día, a sólo una corta caminata desde las tiendas y los condominios que dominan la playa y la avenida A1A, estas 180 acres — como lo fueron alguna vez para Birch — ofrecen un oasis verde para escapar de la algarabía urbana. 

Alquile una canoa para remar por el lago de agua dulce de casi una milla de largo, o vaya a pescar desde el rompeolas en el lado oeste, que también tiene áreas para picnics y una maravillosa vista de las casas elegantes y negocios que están al otro lado del lago. 

Dos cortos caminos naturales ofrecen una vista de cómo la costa de Florida solía ser (sin los osos, las panteras y los venados) antes de que la civilización se asentara. Todavía sigue siendo bastante salvaje por la cantidad de mosquitos que hay, así que lleve repelente de insectos. 

El centro de visitantes Terramar en la vieja casa de Birch será restaurado muy pronto, pero en la actualidad tiene una exposición sobre la historia natural del área — y una colección bastante grande de serpientes. Muy cerca hay un puesto donde se pueden alquilar bicicletas, patines o un transporte Segway para recorrer las tranquilas dos millas de carretera pavimentada que rodean el parque.

Cuando estés listo para regresar a la playa, puedes llegar a través de un túnel para peatones que pasa por debajo de la A1A.

O simplemente puedes caminar y mirar alrededor — el parque tiene más de 500 tipos de plantas y 200 especies de pájaros — y darle las gracias a Hugh Taylor Birch.

Más información: Desde downtown Fort Lauderdale, tome Las Olas Boulevard en dirección este hacia A1A, después vaya en dirección norte hacia Sunrise Boulevard y doble a la izquierda. La entrada del parque está a la derecha. El costo es $4 por vehículo (llevando una sóla persona) y $2 si vas caminando. El horario es de 8 a.m. hasta que anochezca, 365 días al año. Llame al 954-564-4521 para mayor información.

La Casa Bonnet (Bonnet House)

A solo un salto al sur del Parque Estatal Hugh Taylor Birch está el Museo y los Jardines de la Casa Bonnet.

Un depósito de conchas sugiere que los indios tequestas vivieron en esta área hace más de 2,000 años. Hallazgos arqueológicos también indican que este fue un lugar donde desembarcaron los exploradores españoles. ¿Y quién dijo que el sur de la Florida no tenía historia?

El capítulo moderno comienza en 1919 cuando Birch cedió 30 acres, que eran parte de lo que hoy es el Parque Estatal Birch, a su hija Helen y su esposo, el artista de Chicago Frederic Clay Bartlett.

Los recién casados empezaron a construir la Casa Bonnet en 1920 como una casa de invierno para que Frederic pudiera pintar y Helen escribiera música y poesía. Pero lamentablemente cinco años después Helen murió de cáncer de seno. Frederic muy rara vez regresó a la casa hasta 1931, cuando se casó con Evelyn Fortune Lilly. Fue entonces cuando la Casa Bonnet volvió a la vida.    

Frederic murió en 1953, pero Evelyn regresaba todos los inviernos, y en 1983 donó la Casa Bonnet a la Fundación Florida para la Preservación Histórica. Su contribución —en su momento la donación más grande en la historia de Florida — aseguró que el lugar fuera preservado para el disfrute de las generaciones futuras. 

Aquí hay muchas cosas para disfrutar.

La casa es la visión que tenía Frederic de una plantación caribeña, que encajaba fácilmente en este ambiente subtropical y contaba con muchas áreas comunes, tanto dentro como fuera del hogar. Por toda la casa, el estudio y la galería hay muestras de sus obras y sus murales —y también los de Evelyn, cuyo talento Frederic se enorgullecía en decir fue su mayor descubrimiento. Todos los muebles —poco comunes, elegantes y de todas partes del mundo— son los originales de la propiedad.  

Los terrenos representan uno de los últimos ejemplos de hábitats nativos de las islas barreras que quedan en el sur de la Florida, y contienen dunas de playas, una ciénaga de agua fresca (con dos cisnes elegantes y las flores bonnet que le dan el nombre a la casa), manglares pantanosos y un bosque marítimo.

Las orquídeas de Evelyn, cientos de ellas, todavía están aquí, brillando en el invernadero que está conectado con el edificio que contiene la colección de conchas marinas de la pareja y un bar de bambú donde se reunían con los invitados.

Una caminata o un tour en un carrito de golf por $2 te pasean por una jungla de verdor de árboles coloridos, palmeras, mangos, y muchos más. Si miras con cuidado, es posible que puedas ver a los monos ardillas brasileños que viven allí.     

Con frecuencia la casa y los jardines son utilizados para sesiones de fotografía y bodas.

Más información: Tome Sunrise Boulevard en dirección este, hasta que casi llegue a A1A y dobla a la derecha en North Birch Road. Siga la carretera hasta que llegue al final y doble a la izquierda hacia el parqueadero. 

Philip Ward ha sido reportero, editor y supervisor para el Tupelo (MS) Daily Journal, The Miami Herald y el Fort Lauderdale Sun Sentinel. En la actualidad vive en Plantation.


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